martes, 2 de febrero de 2010

Lost: Todo tiene un final



Parecía ayer cuando, después de un partido de copa Davis en TVE el año 2004 empezó una serie sobre los pasajeros del Oceanic 815. Un reparto coral y una historia de suspense se juntaban en la narración de una supervivencia en una isla "desierta" con un posible monstruo (lostzilla) y los flashbacks de cada personaje como hilo conductor.

Han ido pasando los años, seis exactamente, hasta el comienzo de la sexta y última temporada. Hemos sufrido sus devenires, cada pasado tormentoso del personaje con su entorno y la madurez de cada uno de los Jack, Kate, Sawyer, Locke, Sayid, Charlie, Hurley y otros supervivientes. No suficiente con ellos, se junto Ben Linus como uno de los mejores villanos que ha dado la televisión y con el poder de sus ojos saltones capaz de hacernos estremecer en cada plano.

Mañana empieza el fin de una serie que cambió para siempre la manera de hacer TV. Una TV que empezó a tratar a la audiencia de manera adulta. Sin sacrificar el interior de cada personaje era capaz de enmarañar la serie hasta límites insospechados con las gotas suficientes de acción, suspense y romance para tenernos pendientes de cada capítulo que se emitía al otro lado del charco. Gracias a ello se han creado comunidades alrededor de la serie que alimentaban los diferentes parones entre capítulos para teorizar y intentar descubrir que era lo siguiente que pasaría por la mente de los guionistas.

Cuándo la serie acabe, se cerrará un capítulo de nuestras vidas. Habremos compartido emociones, sufrido por el devenir de cada personaje y dedicado una hora semanal a una experiencia que no se volverá a repetir.

Muchos dicen que Twin Peaks cambió la manera de hacer televisión. Y estoy de acuerdo con ellos. Pero lo que ha llegado a suponer Lost con toda la comunidad internacional pendiente de un estreno, donde incluso el presidente Obama cambio el dia del discurso del estado de la nación para no coincidir con Lost, es impresionante.

Siempre podré decir, orgulloso, que yo viví LOST. Que fui parte de algo enorme, aunque solo fuese una serie de televisión. Namaste.

No hay comentarios: